Clase 6 - Joaquín López
En la clase trabajamos problemas detonantes. Situaciones en las que por algún motivo unx no puede tolerar que todo siga de la misma manera.
Antes de pensar cómo solucionarlo, primero hubo que ahondar problemas que se nos ocurrieran, poder identificarlos y desmenuzarlos.
-No me acuerdo de hacer trámites que tengo que resolver -No logro organizarme para encontrar el momento para irme de viaje -Siento que cobro poco por lo que hago -Estoy muy pendiente de la mirada de los demás. -Quiero hacer proyectos por mi cuenta (sin que me lo pidan como ejercicios) y no me animo.
Una vez seleccionado un problema detonante tuve que entenderlo en profundidad, captar todo lo que implica: preguntas disparadoras, conceptos vinculados, otros problemas que están asociados a este formando una red.
Preguntas
¿Por qué no me animo? ¿Tengo miedo a fallar, a que no resulte como imaginé? ¿Qué necesito saber para hacerlo? ¿A quién le puedo preguntar? ¿Puedo mandarme a hacerlo como me sale y ver qué pasa? ¿Puedo hacerlo con alguien más?
Palabras
miedo - preocupación - ansiedad - inercia - dejar - olvidar - no - desconfianza - timidez - cansancio -dormir - mirar - obsesión - insistencia - exigencia - dudas - preguntas - cuestionamientos - manija - entusiasmo - brote - ideas - transpirar - ruido - emerger - inactividad - quietud - bocetos - acumulación pisapapeles - basura - olvido - mancha - lleno - torpeza - sobra - pisar - romper - dejar - invalidar - cambiar - trabajar - obligaciones - rutina - papeles - lunes - martes - miércoles - jueves - viernes - sábado - domingo
10 máximas
1. no confiar - 2. dejar de lado - 3. seguir la rutina - 4. seguir obsesionado - 5. no hacer - 6. tantear - 7. no definir - 8. no exteriorizar - 9. quedarse con la duda - 10. tener ganas de hacerlo
Más preguntas
¿Sólo puedo hacer lo que me proponen? ¿No vale lo que yo quiero hacer? ¿me lo tiene que validar alguien más para que yo lo valore? ¿me da vergüenza mostrar mis deseos? ¿solo debería cumplir consignas? ¿pedir ayuda es algo malo? ¿pienso que no tengo criterio? ¿todo lo que hago tiene que ser brillante?
Unidad de sentido
Nombre: Concretar proyectos auto-gestionados
Pregunta detonante: ¿Sólo puedo hacer lo que me proponen?
Afirmación: Puedo hacerlo, pero tengo tantas preocupaciones y exigencias que lo dejo de lado.
Párrafo: Tengo ideas que me entusiasman mucho hacer pero lo dejo de lado por las buenas propuestas que me llegan (y las no tan buenas también). Lo dejo de lado porque no me animo a encontrarme que lo que haga no sea tan excelente y brillante como me lo imagino. Tampoco me animo a consultarles a otros y pedir ayuda por temor a que no lo valoren o piensen que no está tan bueno lo que hago. Dudo de mi criterio, me exijo, necesito que sea perfecto, me olvido de que es un proceso. Necesito siempre ser brillante, no me permito probar cosas que no se hacer, solo se demostrar.
-
Me dan ganas de profundizar en algunas cosas que esbocé en las lineas que llegué a escribir en esa clase. Por un lado reconocer que mi recorrido académico me hizo experto en resolver problemas que me proponen. A lo largo de los años aprendí a aceptar ejercicios y resolverlos. Más allá de si tuviera afinidad con ellos, me interesara más o menos el tema, el tiempo que pudiera dedicarle. No los cuestiono, ni me pregunto para qué me sirve. No lo pienso, solo los hago.
En ese marco, de tener que resolver una propuesta, encuentro formas personales de resolverlo. No los hago indiferentemente, por lo que siento que saco provecho de los ejercicios. Los hago a mi manera, entrándole por el costado que más me interesa y me entusiasma a mí. Por lo que un ejercicio no es del todo una obligación, si no una motivación a hacer algo.
Pero cuando no hay nada que resolver, cuando ya no estoy en un taller, surge una angustia. No hay nadie que me esté pidiendo algo, no hay una fecha límite a la que me tenga que acomodar, no hay un disparador. Tampoco hay criterios de evaluación.
Mientras estoy ocupado con propuestas (y por tanto obligaciones, rutinas, demandas) me surgen internamente proyectos que quiero hacer por mi cuenta. Los pienso, me los imagino, me ilusiono, me cebo, pero nunca los activo. Me mantengo ocupado, las propuestas no paran de llegar. Si yo no decido por mi cuenta dedicarle un tiempo concreto de mi semana a algún proyecto personal que yo quiera, el proyecto no va surgir. Porque tiene una característica especial que no tiene ninguna propuesta que venga de otro: que depende nada más que de mí mismo.
Por un lado implica que yo mismo decida que lo quiero hacer (saber qué es lo quiero, pregunta que me abruma) y que sienta que es valioso hacerlo. Con esto tomar decisiones: decidir dedicarle un tiempo concreto de la semana, averiguar lo necesario para realizarlo, planificar.
Por otro lado implica animarme a mostrárselo a los demás. Exteriorizarlo y con esto enfrentar timidez, vergüenza e inseguridad enredadas con sobre exigencia. Sentir que lo que hice no vale la pena, que podría estar mejor, que nadie se va animar a decírmelo.
Estoy acostumbrado a mostrar trabajos que hice que tuvieron una buena nota, que cumplieron con los objetivos de un ejercicio o que fueron seleccionados. Pero si no tengo ese reconocimiento externo depende de mi considerarlos valiosos. Para eso es necesario no estar tan pendiente de que le guste a los demás (cada uno piensa distinto) si no estar pendiente de que me guste a mí, entendiendo mi proceso.


Comentarios
Publicar un comentario