Clase 4 - María Candelaria Mauricio

Esta última clase fue una muy particular, es interesante como la dinámica intenta sacar el eje de la costumbre del tener que hacer algo, de esa molestia constante del tener que ser productivos, de tener que estar haciendo cosas, la mente se queda tranquila cuando está ocupada en algo particular. Por otro lado, esta idea de estar simplemente pensando lleva inevitablemente a un enrosque, a un bucle o terremoto de pensamientos que divagan, se relacionan y se expanden. Generan esta dinámica de dominó infinito que hace escaparnos de la realidad tangible e irnos a la realidad de nuestra cabeza. 

En mi caso particular, a veces predomina en mi mente un positivismo casi ciego en el que rechazo ciertos pensamientos o hasta sentimientos. En clase, cuando sonaba la música, la cual denotaba una melodía intensa que me transmitía soledad, algo espacial, algo tecnológico y robótico, mi cabeza empezaba a tararear la canción “Peaceful life” la cual me transmite buena energía y alegría, casi en un acto de negación. 

También me pareció interesante que a penas empecé a pensar, lo primero que se me vino a la cabeza fueron la seguidilla de cosas y actividades que tenía que llevar a cabo ese día, como si se armara una lista mental automática que va enumerando las tareas de ese día y también los siguientes. 

Al principio, cuando la consigna se basaba en simplemente pensar, la mente divagaba por donde quería, libre o siendo moldeada iba en creando constantemente pensamientos que se relacionaban y disparaban a otros. Luego, cuando empezaron a aparecer sonidos externos tales como pasos, voces de profesores o distintos movimientos en el aula, mis pensamientos se veían afectados por momentos. Por último, cuando cuando se incluyó la música al ejercicio, pensaba en la melodía, qué me transmitía y cómo actuaba la mente y mi cuerpo con respecto a ella.  

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