Clase 4 - Yeimy Mendoza
Durante el ejercicio de esta clase que
en un principio parecía ser algo simple
no lo fue, el detenernos a pensar sin estar limitados o alineados por una consigna
preestablecida hacia que en un primer momento empezara a preguntarme que debería
pensar, en que estarían pensado los demás en si entendí o no lo que teníamos que
hacer, en esos primeros instantes me sentía confundida, pero la pregunta que más
me hacía a mí misma es ¿En qué debo pensar? ¿En lo que veo, en lo que estamos
haciendo? Después de algunos momentos en lo que me relaje y me deje llevar más
por mí que por el entorno me encontré pensado en las cosas por las que estaba
pasando esos días, en cosas que había visto o vivido, en algunos problemas que tenía
y en las personas con las cuales estaba compartiendo bastante tiempo, pero había algo que me impedía el lograr que mi
mente se fuera por completo del lugar y era el tema del clima, ya que fue una
mañana en la que hizo bastante frio e
incomodaba a la hora de poder relajarme. En cuanto al momento de anotar que estábamos
pensando no encontraba la manera de llevar a palabras todo lo que cruzaba por
mi mente y se me hizo bastante difícil, mientras que miraba a los demás compañeros
y veía como escribían de manera fluida en sus cuaderno, en ese punto me hizo
recalcular si había entendido capaz mal la consigna o si para mi me era difícil
plasmar aquello que pensaba, y más aún cuando teníamos estos intervalos en lo que
pensábamos y luego escribíamos.
En cuanto a la segunda parte del
ejercicio y repetir toda esta misma operación lo primero que hice al buscar un
lugar fue hacerlo pensado en evitar el frio así este no interfiriera en el
proceso de pensar, ya con esto en mente lo segundo que tuve presente fue ir a
un lugar que me gustara y me pareciera cómodo
y tranquilo para estar más conmigo misma, por lo que elegí el puente, y ya en
este lugar me di cuenta que podía pensar con más tranquilidad, sin presión que
fue algo que sentí en el aula, no me condicione tanto por mirar el tiempo, sino
que por lo contrario deje que fluyeran más los pensamientos y al tiempo de esto
también pude notar que emergían nuevos pensamientos que evocaban al lugar elegido,
como anécdotas que recordé con compañeros con los que ya no curso o que ya se recibieron
o incluso que dejaron la carrera y partiendo de eso mis pensamientos ya fueron
completamente distintos que los del aula, me condiciono bastante el lugar de
manera que este segundo momento fue más contemplativo y en el que no quise
plasmarlo en papel porque sentía que no sería fiel a lo que pensaba y esto me
delimitaba.
Por ultimo al volver al aula y ya
tener dos puntos de vista de cómo funciono mi pensamiento pude reflexionar que
no estamos acostumbrados a tomarnos el tiempo para pensar en nada en
particular, siempre estamos condicionados a una consigna, en que todo lo que
pensemos y hagamos sea para cumplir algo estricto, de modo que cuando nos dicen
no piensen en nada o piensen en que piensan por un momento entramos en un caos y
es difícil sentir que no tenemos control sobre que debemos pensar. Para cerrar
me pareció algo muy raro y divertido el ejercicio es algo que no me imagine
nunca hacer y aunque al principio me costó, conforme pasaban los minutos empecé
a sentirme bien y a sentir que estaba tomando tiempo para mí, algo que no es común
que haga.

Comentarios
Publicar un comentario